Los capotes de Alexandra del Bene
Nuevamente Alexandra del Bene nos sorprende con una nueva serie pictórica inspirada en la tauromaquia, y no es la primera vez, pero no puede equipararse a ninguna otra obra conocida ni a la suya propia. Su novedad no reside por tanto en el tema, pues el arte de la tauromaquia siempre ha sido fuente de inspiración de grandes pintores, sino en el formato elegido. No prolonguemos el misterio. Su pintura, colorista e imaginativa, de indudablemente calidad artística, se expresa esta vez en un lienzo absolutamente peculiar y original: capotes de torero. Por tanto, más que hablar en esta ocasión de la técnica pictórica empleada para terminar encasillándola en la consabida “técnica mixta”, habría que hablar en este caso de “formato mixto” pues no utiliza los convencionales lienzo, papel, cartón o tabla para plasmar su pintura, ni ustedes tampoco podrán enmarcar los “cuadros” de Alexandra del Bene como siempre lo han hecho. ¿Es ello un inconveniente? En absoluto. Al mérito artístico de la obra tendrán que sumarle su propio ingenio. Parece como si la autora quisiera despertar en ustedes su imaginación para “colgar” estas pinturas en sus casas, ya que deberán echar mano de su personal fantasía y buen gusto para acoplarlas, lo que les acabará convirtiendo finalmente en “coautores” de la obra y, entonces, su contemplación será perfecta. Por tanto, abstenerse de comprar personas sin gusto artístico…, salvo que les echen un capote.
Veamos ahora los cuadros:
Alexandra inicia su particular lidia usando el clásico capote para los primeros compases. Estos capotes, tradicionalmente rosas o fucsia por el anverso y amarillos por el envés, se transforman en atractivas, coloristas y dinámicas escenas de inspiración taurina que a buen seguro entrarán en movimiento al flamear el capote por la acción del viento.
La calidad artística es evidente. No hay más que contemplar las pinturas y deleitarse en sus composiciones y trazos. Permítanme que no me detenga en lo evidente y me rinda ante la fantasía, la originalidad y la imaginación de la autora en los siguientes comentarios. Si a Juan Belmonte le llamaban “El Pasmo de Triana”, ante esta exposición el pasmado soy yo y espero que también ustedes al apreciar y valorar el arte de Alexandra del Bene.

